10 feb 2009

10.000 webs promueven la anorexia

Redactor: El Universo

Los libres accesos de la internet facilitan la proliferación de sitios web que incrementan el número de anoréxicos y bulímicos en el mundo. Un nuevo análisis revela que en ellos los jóvenes intercambian consejos para seguir con estos padecimientos que ven como un estilo de vida.El mito del divino Narciso, conocido mundialmente, cobra vigencia ante la proliferación de sitios web que promueven trastornos alimentarios mortales como la anorexia y la bulimia. El joven que al ver reflejada su bella imagen en las aguas de un lago se enamoró de sí mismo y por intentar abrazarse cayó y se ahogó, tiene ahora rostros femeninos que, en su mayoría, cuentan entre 12 y 25 años.Pro ANA y Pro MIA son los diminutivos que las seguidoras de estos sitios usan para diferenciar a quienes están a favor de la Anorexia, en el primer caso, y de la Bulimia, en el segundo, de quienes las rechazan.Un estudio realizado durante este año por la ONG estadounidense Protégeles reveló que el 68% de las usuarias de este tipo de portales eran adolescentes de entre 14 y 17 años; el 10% eran menores de 14 años, incluso había niñas de 12, y el 28% restante mayores de 18 años. La mayoría de estas páginas web, promovidas por las mismas muchachas que padecen estas enfermedades, cuentan con foros que registran un intercambio de entre 300 y 400 mensajes diarios cada uno. Además, según el análisis, estos son espacios que han formado grupos o comunidades de unas 600 a 700 chicas.Siendo internet el terreno de los accesos libres y Google el más amplio de sus buscadores, Diario EL UNIVERSO hizo el ejercicio de colocar las palabras ANA y MIA en él, y se abrieron 3'350.000 páginas en las que se discute el panorama de los trastornos alimentarios.Los jóvenes que sufren de anorexia y bulimia e intentan esconder su problema a padres y médicos encuentran en estos sitios tips para hacerlo, comparten métodos para continuar adelgazando por medio de dietas estrictas, laxantes, medicamentos y diuréticos, intercambian datos de dónde y cómo conseguirlos, y ven a estas patologías psiquiátricas como estilos de vida y no como enfermedades mortales.Para Denise Nader, una comunicadora que realiza estudios formales constantes de la actualidad de la web, estas chicas asumen un rol de "víctimas frente a la exigencia social de ser delgadas, pero al sentirse rechazadas se alían para ser parte de algo", sostiene.Nader considera que el fenómeno Pro ANA (cuyo boom se registró entre el 2001 y 2003, según el estudio), ya pasó de ser "una cuestión de estatus en la que decían 'yo estoy con el ideal por lo tanto soy parte de él', a ser una forma de identidad". Tanto es así que las anoréxicas usan una pulsera roja y las bulímicas una morada, para reconocerse mundialmente.El lenguaje, las fórmulas para medir la masa corporal, las tablas calóricas y cintas métricas son algunas de las cosas que pueden hallarse en estos espacios. El significado de estos símbolos y el uso de términos específicos como un lenguaje codificado convierte a estos grupos en círculos cerrados, que solo abren las puertas a sus iguales. Así, Pro ANA y Pro MIA es aquella persona que ha empezado a dejar de comer o a vomitar. ANA y MIA, a secas, son quienes ya traspasaron la barrera de la experiencia y se convierten en modelos a seguir, dueñas de pequeñas claves para alcanzar el éxito de estar cada vez más delgadas. Wannabes son aquellas chicas que sueñan apasionadamente con tener anorexia, que piden consejos en los foros para lograr ser una de ellas y alcanzar el control, que a su vez es representado por el ayuno total prolongado que solo se alcanza por medio de la fuerza de voluntad.En estos sitios, hay links llamados Thinspiration (delgada inspiración) al abrirlos, el internauta encontrará fotografías de modelos o actrices, que se colocan para que sirvan al resto como metas. Dos de las más recurrentes son Callista Flockhart y Kate Moss. Pero existen además accesos a los sitios SI (Self-injure) o de autoagresión. Un tema muy explorado por las MIA, causa de las lesiones que se producen en los dientes, la boca y el esófago por los ácidos estomacales y los vómitos constantes, que son vistos como castigos por comer.El psiquiatra Carlos León, jefe del servicio de psiquiatría del Hospital Metropolitano de Quito, explica que "internet es una fuente de información y desinformación enorme sobre anorexia, y quienes padecen estos trastornos son verdaderos eruditos en el tema, se les podría dar un diploma en nutrición, pues se saben la cantidad de calorías de cada bocado que ingieren".La facilidad de accesos que tienen los jóvenes al navegar en la red es algo que preocupa a la orientadora familiar Jenny Albuja, para quien los padres son los responsables de estas situaciones, pues dice, "son los llamados a poner control, con su presencia, compañía y preocupación".Estas jóvenes también se autonombran entre ellas: ángeles, mariposas o princesas, grados que asumen de acuerdo a las tallas que logran bajar, o el tipo de muertes prematuras que esperan tener a causa de la angustia que les provoca su enfermedad, según una investigación realizada por la Escuela de Medicina de la Stanford University en Estados Unidos, y que se basó en un sondeo realizado a 76 pacientes que fueron diagnosticados con desórdenes alimenticios en el Hospital de Niños Packard entre 1997 y el 2004, así como entre 106 padres de los pacientes. Si bien la mitad de los progenitores consultados dijo conocer estos sitios de internet que promueven los desórdenes, solo el 28% de ellos manifestó haber hablado alguna vez de este tema con sus hijos, y apenas el 20% reconoció poner límites al uso de la red por parte de los jóvenes.El análisis refiere que una serie de sitios a favor de los desórdenes alimenticios aumentaron su presencia en internet entre el 2001 y el 2003, lo que llevó a muchos operadores de portales a removerlos. Pero muchas páginas a favor de la anorexia y la bulimia siguen estando accesibles.Restringir estos espacios es casi imposible, dice Nader, en función de la hiperactividad que genera la red y de los libres accesos que permiten a cualquiera crear un nuevo sitio tras otro. Pese a ello, el psicólogo clínico Francisco Prado considera que si bien estos lugares pueden servir para ventilar las angustias de las jóvenes, "el problema es que son foros sin moderación donde más que atacar el problema y compartir soluciones, se busca la compañía de afines y se lanzan consejos de más métodos para seguir con la enfermedad".
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Una imagen vale más que mil palabras








Anorexia, en el alma deje de sentir tu amor, el que antes me alimentaba y el que ahora me mata de dolor.